¡NO HAY EXCUSAS PARA CEDER A LA TENTACIÓN!

Mujer pensando, mujer tentada, mujer

“Pues en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.

(Hebreos 2.18)

La tentación podría definirse como el deseo de realizar una acción inmediatamente agradable pero probablemente dañina a largo plazo, por multitud de razones: legal, social, psicológica (incluyéndose la culpa), etc. En el ámbito espiritual, nos referimos a la inclinación al pecado.

Todas hemos sido tentadas en algún momento de nuestras vidas, hemos tenido más de una oportunidad de negar nuestros valore espirituales y escoger aquello que va en contra de nuestras creencias, valores y la voluntad soberana de Dios. Muchas veces cedemos a esos pensamientos o deseos, otras veces no.

Para muchas personas la tentación es pecado, pero la escritura nos muestra que no es así. Pecado es ceder o caer en tentación. Sería hacer caso a esos pensamientos que dan vueltas en nuestra mente y que los llevemos a una realidad y actuemos según ellos nos indican. Trayendo como principal consecuencia la ruptura de nuestra relación con Dios.

La tentación es parte de nuestra vida como cristianas, por tanto, debemos estar preparadas para cuando se presente ante nosotras. ¡Prepárate para decir no!

La Biblia dice que necesitamos huir de la tentación. “Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes.” 1 Corintios 16:13. El “estar alerta” significa saber qué es lo que te tienta para que puedas alejarte de ello. ¡CUIDADO! La tentación no vendrá frente a ti y se presentará como tal. La tentación puede venir a través de algo que ves, de algún lugar que visitas, de algo que hablas o escuchas y que crea un pensamiento en tu mente. Por eso es muy importante que analices cuales son las cosas que haces que te llevan a fallarle a Dios, cuales son aquellas cosas que te hacen débil y te llevan a pecar.

Clama a Dios, pide su ayuda en medio de la tentación, pues para cada tentación, Dios ha provisto una salida adecuada. El nos quiere ayudar, dar la victoria sobre cada tentación y guiarnos por un camino de bendición.

Así como Jesús fue tentado, pero no pecó, él quiere que tú y yo permanezcamos limpias ante este mal, así que si le pedimos ayuda nos socorrerá, nos apoyará y nos dará las fuerzas para salir airosas de todo pecado.

No hay excusas para ceder a la tentación, ya que tenemos un defensor, un ayudador, un guía, un ejemplo de que se puede soportar, de que se puede vencer al pecado con la ayuda de Dios.

Cuando venga la tentación sobre tu vida recházala y decide seguir siendo fiel a Dios. ¡Agárrate de Cristo, Él te dará las fuerzas para vencer! ¡No hay excusas para ceder, Dios está contigo!

Por: Tey Abreu

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