¿CÓMO ENTENDER A MAMÁ?

La relación madre-hija adolescente (o joven) suele ser un tanto complicada, ya que, en sus respectivas edades, cada una tiene distintas prioridades y por esta razón los choques son muy frecuentes.

Cuando somos niñas, por lo general adoramos a nuestras madres, son nuestras heroínas y queremos ser exactamente igual que ellas, después crecemos y nos convertimos en jóvenes adolescentes, es entonces que las cosas se empiezan a poner feas, ya que nuestra manera de pensar, gustos y actitudes cambian.

Es importante subrayar que tú mamá no es la que ha modificado su forma de ser, ella tratará de adaptarse a las novedades de tu carácter lo mejor que pueda y hará lo posible por ayudarte a crecer y madurar en esta nueva etapa de tu vida. La mayoría de las veces somos nosotras las intransigentes y las que no lo entendemos (aunque no lo vemos así casi nunca).

Si sabes qué tipo de mamá tienes, te será más fácil relacionarte con ella, así que aquí tienes una pequeña guía.

¿Cómo es tu mamá?

  • La mamá alivianada

Más que mamá parece tu amiga, porque puedes contarle todo sin miedo a que te regañe o a que se ofenda.

Te deja elegir qué quieres y cuándo lo quieres hacer.

Su lema es “viva la independencia”. Eso es muy padre, pero la verdad es que a veces también necesitamos que se nos impongan límites.

  • La dependiente

Jamás maduró, entonces tú debes tomar las riendas de la casa y resolver tu vida además de la suya.

Y si tienes hermanos, ni hablar: tendrás que hacerla de mamá. Todo le da miedo, no tiene idea de cómo se hacen las cosas y no te queda más remedio que aprender a hacer de todo desde muy chiquita. Esto tiene su lado bueno, aunque no lo parezca, pues cuando te independices ya no tendrás problemas de adaptación, sabrás resolver cualquier situación por difícil que parezca.

  • La perfecta

Todo lo hace bien, mejor que nadie, “como lo hicieron su madre y su abuela”.

Es siempre la más alta, la más elegante, la más feliz, la esposa ideal, la divorciada perfectamente estable; sea cual fuere el caso, simplemente es perfecta.

Se muestra tan segura de sí misma, que a las hijas no nos queda más que idolatrarla.

Lo malo de las madres perfeccionistas es que tienen la mala costumbre de buscar dobles en sus hijas, y crean a sus pequeñas Frankensteins, miniréplicas, que desgraciadamente para las hijas, nunca podrán ser exactamente iguales a la madre.

  • La posesiva

Dice “¡sólo vivo para mi hija!”.

Asegura que tú eres todo su mundo y que sin ti moriría en las próximas 24 horas. Lo malo es que, ¡no te dejan mi a sol ni a sombra! se quieren enterar de toda tu vida y se meten en todo lo tuyo y, claro, se hace necesario establecer los límites de tu intimidad, lo cual seguramente te traerá algunos problemillas.

  • La ejecutiva

Te manda un fax o un e-mail por tu cumpleaños; casi nunca la ves porque siempre está trabajando. Sientes que la muchacha es más de la familia que ella. No le importa a dónde vas, con quién ni a qué horas regresarás. No conoce a tus amistades ni las quiere conocer, porque “no tiene tiempo”.

A las juntas del colegio manda a su asistente o al chofer.

Siempre está ocupada; los fines de semana tiene desayunos o eventos, y entre semana es imposible verla.

Lo mejor que puedes hacer si este es tu caso es concertar una cita para hablar con ella seriamente y decirle que está bien que trabaje, pero que también tú la necesitas.

  • La conservadora

Es la que sigue al pie de la letra las tradiciones inculcadas por sus padres y si te sales de la norma o cuestionas sus decisiones, puedes tener serias dificultades. Lo mejor es hablar con ella tranquilamente y tratar de ir ampliando sus horizontes y modernizando su mentalidad poco a poco.

  • La mamá ideal

Es aquella que te permite ser tú misma, expresarte, y que también te corrige cuando estás equivocada. Por supuesto, también admite de buen grado cuando ella está equivocada. Sabe que ella siempre será la madre y tú siempre serás la hija. Conoce claramente los límites, y a medida que reconoce tu adultez, establece contigo conversaciones de grandes.

La puedes cuestionar de frente, mirándola a los ojos, y te sostiene la mirada. Pone todo de su parte para escucharte y no tiene pelos en la lengua cuando se trata de evaluar la relación contigo, siempre de manera respetuosa pero firme. Te responde como adulto; te apoya, te empuja hacia el mundo, hace todo lo posible por ayudarte a alcanzar tus metas, y sobre todo te deja ser.

Amiga, hay muchísimas clases de mamá y tal vez la tuya no encaje en ninguna de las anteriores o tenga características de varias. Lo principal es que no te agobies peleando con ella, seguramente después de conocerla más, podrás manejar mejor la relación, pon todo de tu parte y no dejes que toda el sacrificio para llevarse bien sea sólo de ella.  Es por el bien ¡de las dos, así que deben poner parte las dos.

La oración es fundamental para llevarte bien con tu madre y para entenderla, pídele a Dios que mejore tu forma de hablarle, que te muestre como llegar a ella. Te aseguro que te mostrará la manera.

¡Entiende a tu Mamá! ¡Se una Hija A Color!

Por: María Fernanda Cruz

Categorías: Hija A Color | Etiquetas: , , , , , , | Deja un comentario

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