LA PISTA DE BAILE.

Un ser humano es concebido, como un ser único, diferente de cada individuo. Con dotes excepcionales. Con desafíos, como los que se presentan en una pista de baile. Luego que nace y pasan los meses va observando cómo se baila en la pista, las diferentes formas en que se hace, la cara que se pone, etc. Pues su turno no tardara en llegar.

Y ahí está, al llegar su primer año intenta dar sus primeros pasitos, de manera tosca pero persistente se encamina la pequeña.

La novata bailarina al pasar los años cae una y otra vez, tratando de bailar al compás de los demás. Anhelando tener tanta experiencia como las que le rodea. Como sus hermanos y sus padres; aspirando verse tan esplendido en la pista, que al morir, todos recuerden su gran actuación.

Empiezan los estudios, los muchos ensayos, las malas noches; como a muchos bailarines les correspondía. Pero esta bailarina no hacía lo mismo, no quería pasar desapercibida. Su deseo más profundo era ser diferente. Era dejar su huella marcada, y eso buscaría.

Arduos años de sacrificio, trabajo y entrega. Pero todavía no había llegado la verdadera prueba, pues hasta entonces cuando estaba cansada simplemente se acostaba en los brazos de papá o mamá, cuando sentía dolor era consentida, cuando tenía dudas sabía a dónde buscarla. Hasta que…

El momento por fin ha llegado. Su preparación ha avanzado. Está lista. No para bailar en pequeñas pistas de niños supervisado por otros. Está lista para bailar en su propia pista, para regar todo su talento en sus propias aguas. Esta en sus manos su éxito o su fracaso.

Al principio las cosas se tornaron muy difíciles para esta bailarina. No conseguía un trabajo de buena calidad, los sitios en los que exponía sus talentos no lo remuneraban como debía, se sacrificaba montando sus coreografía y en plena presentación resbalaba; muchos dolores para esta pobre bailarina.

Pero un día se dio cuenta que debía buscar ayuda sobrenatural, pues aunque tenía los conocimientos necesario, sentía que algo faltaba para poder conseguir hacer la diferencia. Aunque tenía todas las tecnicas, su baile era vacío. Así que decidió buscar ayuda del único que podía darle sentido a su interpretación, Dios. Empezó a tener una relación con Él, decidió bailar para Él. Entregar sus dones, problemas y virtudes en manos del Altísimo.

Luego de su encuentro Divino. Las cosas cambiaron. Fue el inicio de su gran sueño: BAILAR CON EXCELENCIA EN LA PISTA DE BAILE. Las personas quedaron pasmadas, ya no solo se encontraba en la pista una persona con experiencia y con grandes dotes artísticos. Veían una bailarina que regaba amor al bailar. Las invitaciones llovieron, cada vez más, pero jamás perdió el equilibrio de su propio tiempo.

La gente la aclamaba, por todos lados le conocían y solo querían verla bailar. Alegaban que ella daba algo diferente al bailar, algo sobrenatural, podían sentir su amor y muchas personas eran transformadas por medio de su baile, por ende eran millones sus imitadores, todas las bailarinas deseaban ser como ella.

Al tiempo, el bailarina murió, pues ya era muy viejita. Todos la recuerdan no solo por su calidad, sino por lo que impartía. No por lo que tenía ella, sino por lo que Dios había puesto en ella. Y desde luego no por lo que ella hacía, sino por lo que Dios hacia atreves de su ella. Logró lo que anhelaba, no ser una más del montón, sino romper con la monotonía y marcar el camino de la diferencia a otras.

La vida es como una pista de baile. En ella hay giros que te cambian la vida, movimientos que te desequilibran, equivocaciones que te desaniman, tropezones que te causan dolor; pero así como siempre hay una canción para volver a bailar, así también siempre hay una oportunidad para volver a empezar.

Nada mejor que bailar en la pista dando lo que recibimos en la intimidad con Dios, llevando el amor de Cristo y cambiando el rumbo de las personas que nos rodean.

Baila sin miedo, de manera auténtica, con todas tus fuerzas y lucha porque tú pista sea recordada aún cuando ya no estés, no por lo mal que bailabas, sino por el amor, la fe, la esperanza y la pasión que regabas.

¡Ten una buena pista de baile! ¡Baila a Color!

Por: Tey Abreu.

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