LA SATISFACCIÓN DE COMPLACER A DIOS.

A todas nos gusta que los demás aprueben lo que hacemos, como nos vestimos, como hablamos, en fin, siempre buscamos agradar al prójimo. Hablamos como ellos, vemos lo que ven, vestimos como ellos, escribimos como ellos y hacemos las cosas a su manera.

Vemos como a diario como a muchas mujeres nos mueve el ganar puntos con los demás. No siempre queremos hacer lo que hacemos, pero lo hacemos porque en el fondo estamos buscando su aprobación.

Muchas de nosotras no tomamos en cuenta que al querer agradar a todo el mundo nos causa problemas, ya que todos querrán que hagamos algo diferente y eso es imposible; lo segundo es que muchos van a querer que hagamos cosas mal hechas delante de los ojos de Dios. Conozco mujeres que han caído hasta en vicios de drogadicción por querer agradar a sus amigos. Terminan infelices, sin satisfacción.

El mundo actual nos invita a vivir la vida para complacer al otro, pero al mismo tiempo nos muestra que es imposible poderlo complacer  a todos y mucho menos sin fallar a Dios.  Tienes que saber y ser consciente de que no podrás por más que quieras. En caso de que logres complacer a alguno, al final no sientes más que una satisfacción volátil, que se va.

Ocurre algo muy diferente cuando buscamos vivir para agradar a Dios, complacerle en nuestra forma de actuar, de hablar, de escribir, de pensar, etc. Podemos sentir una verdadera satisfacción, la cual en vez de traernos remordimientos de conciencia, no trae paz, gozo y bendiciones.

Amiga, cuando vivimos para agradar a Dios no nos preocupamos por si somos o no populares. Nos enfocamos en obedecerle vivir para Él y los propósitos de Él. El vivir para complacerlo nos conviene a nosotras más que a nadie, todo lo que trae como consecuencia es bueno y perdurable.

Recuerda, querida amiga, la satisfacción y la paz que proviene de complacer a Dios, de hacer lo correcto, no se compara con la aprobación del mundo. Es una sensación inigualable.

No hay mayor satisfacción que complacer a Dios. VIVE PARA AGRADARLE.  CRECE A COLOR.

Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo el hombre. (Eclesiastes 12.13)

Por: Tey Abreu

Categorías: Crecimiento A Color | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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