ESTABLECIENDO METAS FINANCIERAS

Desde niñas se nos inculca la importancia de fijarnos metas. Cuando el tío Pepe le hace a Juanito –de tres años y medio– la muy conocida y machacada pregunta: «¿Qué vas a ser cuando seas grande?», ya comienza a enseñarle la importancia de fijarse metas en la vida o de trazar un camino a seguir. Yo creo que es muy importante tener metas y objetivos en la vida, buscar delante de Dios lo que Él quiere que hagamos con los años y los recursos que Él nos ha dado. ¿Por qué debemos trazarnos unas metas en el área financiera?

Creo que hay varias razones por las que los cristianos debemos fijarnos unas metas financieras básicas. Primero, podemos ser de ejemplo a otras personas. Hoy día es extremadamente común el vivir endeudados, el no saber cómo se va a llegar a fin de mes y el depender del préstamo/crédito para todo. Como he dicho en otros artículos, la Biblia nos habla del contentamiento, de estar felices y a gusto con lo que tenemos.

Sé que hay personas que entran en deudas debido a circunstancias adversas y difíciles de la vida, como un divorcio, desempleo, etc. Pero, muchos otros están endeudados porque no quieren «verse peor» que los amigos, o porque no desean esperar un año a que bajen los precios del último invento tecnológico. En otras palabras, no están contentos con lo que Dios ha provisto para ellos. Sin embargo, el área de las finanzas es un área en la cual los cristianos podemos dar ejemplo si aprendemos a vivir con lo que tenemos y a estar libres de deudas. Para esto hay que tener un plan financiero.

Segundo, debemos fijarnos metas financieras para no vivir en constante ansiedad. Si debes todo, desde lo que te pones hasta lo que comes, tu casa y tu coche, vives insegura, nerviosa porque sabes que si pierdes el trabajo o si os quedáis sin fuente de ingresos, perderéis todo lo que «tenéis».

¿Cuáles son, a mi parecer, esas metas financieras básicas?

El vivir libre de deudas. Debes seguir un presupuesto y tener una cantidad indicada para ahorros y pago de deudas. De esta forma vas pagando cualquier deuda que tengas y a la vez te vas preparando para gastos de emergencia en el futuro. Aunque la Biblia no prohíbe el pedir prestado, sí nos anima a pagar nuestras deudas y a tratar de no deber a otras personas «sino el amaros unos a otros». (Romanos 13:7 y 8)

Vivir dentro de nuestras posibilidades económicas, ¡con alegría!Aprende a usar los recursos que Dios te ha dado, sé feliz con lo que Él te ha provisto hoy, y no envidies a los que parecen tener más. Conoce las tiendas del barrio, los precios, y aprende a planificar el menú semanal o la compra de ropa de acuerdo con las ventas especiales. Otra área muy importante es la casa donde vivimos. Si podéis estar en una casita con dos o tres habitaciones, no es necesario ir a comprar una casa con cuatro en un barrio más caro, sólo para presumir. Pidamos a Dios que nos libre de la envidia y la ambición excesiva, para que podamos disfrutar lo que Él nos ha provisto.

Obedecer a Dios en el área de diezmos y ofrendas. Algunos dicen, «pero es que tengo tan poquito, que ni vale la pena lo que puedo ofrendar». Sin embargo, al dar los diezmos y las ofrendas estamos reconociendo el señorío de Dios en nuestras vidas, y la confianza que tenemos de que Él va a continuar proveyendo a nuestras necesidades. (Malaquías 3:10)

Tener algún dinero apartado para diversión u ocio. Yo creo que es bueno planificar tiempos de diversión como familia. Nos ayuda a restaurar la amistad los unos con los otros y al salir de la rutina diaria, podemos vernos desde otra perspectiva. No tenemos que hacer un viaje largo a París, Caracas, o Nueva York. El hacer un picnic de vez en cuando, o una salida al zoológico o a una piscina, son formas muy económicas de divertirnos con la familia y de restaurar los lazos de amistad y armonía.

La última meta financiera básica que cada familia debe proponerse, creo que es la de tener un fondo de emergencia para compras mayores. Así cuando se dañe la nevera o el coche, no tendréis que ir corriendo a pedir un préstamo, sino que tendréis el dinero para pagar en efectivo, o para que al menos, si tenéis que pedir prestado, sea por una cantidad mínima.

Por: Lisania Meléndez-Rhoton

Categorías: Finanzas A Color | Etiquetas: , | Deja un comentario

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