¿PARA QUÉ PLANIFICAR METAS Y ELABORAR UN PROYECTO DE VIDA?

Cada año, cada mes, cada semana  o tal vez en el día a día, las personas nos planteamos metas para las cuales luchamos y por las cuales invertimos la mayor parte de nuestro tiempo. Por estos propósitos nos esforzamos, trabajamos, estudiamos, para verlos algún día logrados y sentirnos autorrealizados, para experimentar esa satisfacción de haber logrado algo importante y significativo en nuestra vida.

Ahora bien, cuando estas metas no se plantean del modo correcto, pues las cosas no van a andar muy bien, por eso en el presente capítulo trataremos sobre la importancia de tener nuestras metas planificadas elaborar nuestro proyecto de vida.

En primer lugar, tenemos que saber: ¿Qué es una meta? Una meta es un propósito,  un fin, un objetivo que nos mueve a actuar para conseguirlo. Una meta es algo que no hemos logrado, Por lo tanto, necesitamos trabajar para lograrlo. Siempre se da el caso de que tenemos más de una meta, por lo que debemos aprender a priorizarlas, es decir, a colocarlas en orden de importancia, decidir qué va primero y qué va después.

Para poder lograr nuestras metas debemos aprender a planificar, actuar de forma proactiva o de anticipar eventos. Una vez que se define exactamente lo que se va a ejecutar, de acuerdo a los criterios, importancia y urgencia, de inmediato se aplica la estrategia para la fijación de las metas. Paso a paso se parte de la meta, se fija el tiempo, se asignan otros recursos; se establecen las actividades; se prevén los obstáculos y se fijan los niveles de excelencia. Este proceso es pensamiento, es afectivo e implica ponerse a trabajar para lograrlo.

Ahora bien, la meta que nos propongamos ha de reunir una serie de requisitos:

  • Sincera: Algo que realmente queremos hacer o deseamos alcanzar;
  • Personal: Es tuyo, parte de ti, no algo que venga impuesto por alguien desde afuera;
  • Realista: Es saber que es posible conseguirla;
  • Divisible: Que podamos determinar los pasos o cosas que hemos de hacer para conseguirla.
  • Medible: Que podamos comprobar lo que hemos logrado y lo que nos falta por alcanzar.

Una vez decididas las metas de vida, hay que asignarles prioridades y escribirlas en orden, luego revisarlas otra vez para ver si existe compatibilidad entre ellas y si se refleja el estilo de vida que quieres y no el que quiere alquien más.

Al hablar de bien planificar las metas, no podemos dejar de hablar del proyecto de vida, el cual es una guía que facilita el logro de nuestras metas. En él se describe lo que queremos llegar a ser, los puntos principales y los resultados que deseamos obtener. Si tenemos nuestra vida proyectada y nuestras metas planificadas vamos a lograr todo lo que nos propongamos, claro, poniendo a Dios en primer lugar.

Espero que pongamos en práctica lo leído para que así sigamos siendo emprendedoras a color.

Por: Liliana Abreu

Categorías: Crecimiento A Color | Etiquetas: , | Deja un comentario

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