COMUNICÁNDONOS CON NUESTROS ADOLESCENTES

Mi esposo y yo nos estamos adentrando a pasos agigantados en una nueva etapa de nuestra vida: ser padres de un adolescente. Es novedoso, es emocionante y es desconcertante. Las buenas noticias son que vamos aprendiendo, creciendo y madurando al lado de nuestro hijo; tenemos una comunidad a nuestro alrededor que nos apoya y acompaña en el proceso y, sobre todo, tenemos la posibilidad de acudir a Dios en cualquier momento. Él es el Creador de nuestro hijo, Él lo diseñó y lo conoce mucho, pero muchísimo mejor que nosotros: Él es su Padre.

Mi hermano, que tiene ya un hijo de 25 años y una hija de 21, siempre está al pendiente de nuestra familia y me hizo llegar dos libros que tratan el tema de la relación de los padres con sus adolescentes. He comenzado a leer uno de ellos: “How to Say It to Teens” del Doctor en Educación Richard Heyman, y me ha resultado muy interesante y objetivo. Y como cada vez que aprendo algo, pienso en compartirlo con ustedes, pues a continuación les platico acerca de lo que hasta el momento he leído.

Conforme nuestros adolescentes maduran queremos que sepan qué hacer y por qué deben hacerlo. Esto los pone en control de sus propias vidas. Tienen el poder de saber lo que está bien y lo que está mal y son responsables de su comportamiento. Como padres, podemos usar la comunicación con nuestros hijos para enseñarles, más que para obligarlos a proceder de cierta manera.

Los adolescentes están atrapados entre dos identidades: ser niños y ser adultos. Buscan una identidad y lo hacen más allá de sus padres y su familia, empiezan a dirigir esa búsqueda hacia sus amigos, hacia los héroes de las películas y los cómics, hacia los artistas y cantantes, deseando encontrar respuestas a qué les debe gustar, qué deben decir, qué ropa se deben poner, cómo deben cortarse el pelo… Y además de buscar una identidad propia, tienen que hacer frente a los cambios físicos y mentales que trae consigo la adolescencia.

Podemos recordar nuestra adolescencia como un tiempo en el que buscábamos respuestas, las encontrábamos y luego las descartábamos por unas nuevas. Es un tiempo en que los amigos son más importantes que los padres, los maestros o las autoridades espirituales. Necesitan pertenecer, ser aceptados, ser miembros de un grupo. Necesitan ser como sus amigos, hacer lo que ellos hacen, hablar de lo que ellos hablan, amar lo que ellos aman y odiar lo que ellos odian.

Como padres, tenemos que aprender a aceptar esta etapa de nuestros hijos, y no lidiar con ella, sino más bien, aprender a comunicarnos con ellos en medio de ella. Y es precisamente ese el propósito de este libro: enseñarnos a comunicarnos con nuestros adolescentes a través de cinco principios que deberán convertirse en un código de conducta y ética, una expresión de lo correcto y adecuado al momento de interactuar con ellos. Pero esos principios se los compartiré en la próxima entrada. Estén pendientes.

Por: Nancy Campbell

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