SEGUNDO MANDAMIENTO DEL MATRIMONIO: CORTARÁS EL CORDÓN UMBILICAL

Esposas A Color, hoy continuamos el análisis del libro “LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL MATRIMONIO” de Ed Young. En esta ocasión analizaremos el segundo mandamiento: “Cortarás el cordón umbilical”.

Cuando estamos frente al altar, le aseguramos a nuestra pareja que él es lo primero en nuestra vida. Sin embargo, muchas veces, seguimos atadas a nuestros padres, a algún lugar o persona del pasado. Frecuentemente nuestro cónyuge no está ni siquiera entre las diez personas principales de nuestra vida. Para irse, partir y ser uno hay, necesariamente, que cortar el cordón umbilical.

Algunos matrimonios disfrutan de unas relaciones de amor y respeto  que es mutuo con los parientes políticos. Los padres saben cuándo dejar  a sus hijos solos y permitirles  que manejen sus propios asuntos maritales, sin embargo es triste ver que muchos otros matrimonios  deben soportar la intromisión de los padres y otros familiares.

Las  interferencias en el matrimonio no vienen solo por padres políticos bien intencionados. También pueden provenir de amigos e incluso otros miembros de la familia, incluso ex esposos y ex novios.

Lo cierto es que el principio clave para el diseño de un matrimonio sólido se puede resumir en dos palabras: dejar y unir (Génesis 2:24). Esta  orden aparece cinco veces en la Biblia.

¿QUÉ DEBEMOS DEJAR?

Dejemos a nuestros padres. Dios no quiere que debamos romper relaciones con nuestros padres cuando nos casamos. Sencillamente nos hace saber que a partir de ese momento nuestros padres no son más las figuras preeminentes de nuestra vida sino que nuestro cónyuge ocupa ahora ese lugar. Existen dos cordones que toda pareja necesita cortar: el cordón del consejo y el cordón económico.

Cortar el “Cordón del Consejo”. Significa que cuando surgen los conflictos en la pareja casada, jamás deben llamar a los padres para pedir consejo. En vez de eso, deben tratar el tema entre ellos y usar el principio indicado enla Palabra de Dios de orar y solucionar los problemas. La búsqueda de consejo externo solo debe hacerse si es necesario.

Cortar el “Cordón Económico”. Luego de casados, no debemos depender económicamente de nuestros padres, nosotros mismos debemos asumir esta responsabilidad. De no hacerlo, hacen que la pareja sea completamente dependiente e incluso crea resentimientos.

Las parejas casadas que tienen éxito aprenden a que tienen que dejar mucho más que a sus padres.

Dejemos en el olvido los “Amores del Pasado”. Debemos dejar atrás los chicos que fueron nuestros novios y que  amamos en algún momento. Cometemos un terrible error al traer a la memoria esos amores del pasado y más aún, en comparar a nuestro esposo con algún chico que formó parte de nuestro pasado.

Dejemos en el olvido los “Problemas del Pasado”. Los problemas de un pasado adverso afectan el diálogo en la pareja, afectan las relaciones sexuales y afectan la confianza mutua. Si deseamos que nuestro matrimonio sea un reflejo de Dios es esencial que dejemos los errores del pasado donde pertenecen: ¡en el pasado!

Dejemos en el olvido los “Lugares del Pasado”. Cuando hablamos de determinados lugares o experiencias de la época anterior al matrimonio, en especial si nuestro cónyuge no estuvo presente, corremos el riesgo de hacerlo sentir excluido o distante. Tengamos cuidado al referirnos a los lugares que conocimos en el pasado.

¿QUÉ DEBEMOS UNIR?

Dios manda que el esposo y la esposa salgan de toda influencia que experimentaron durante la infancia y la juventud para unirse entre sí. “Unir” significa “pegar”, como si lo hiciéramos con un pegamento ¡superadherente!

Esto no significa que cada uno pierde su individualidad. Dios desea que cada uno conserve su propia identidad. Uno es hombre y la otra es mujer y cada uno sigue teniendo su propia personalidad, sus necesidades y sus dones. Sin embargo, en el matrimonio ambos traen sus vínculos para unirlos y crear algo más profundo y más fuerte de lo que haya existido antes. ¡Ahora son marido y mujer!

Aferrados al Pacto. En el matrimonio hay que dar dos pasos y el segundo es “unir”. En primer lugar, debemos unirnos al “Pacto Matrimonial”. Al intercambiar los votos, el hombre y la mujer están sellando un pacto entre sí y con Dios (Mateo 19:6). A medida que los cónyuges se acercan a Dios, más se acercan entre sí.

Aferrados a los Principios Bíblicos. La Biblia nos brinda instrucciones en todos los aspectos del matrimonio importantes del matrimonio. La Biblia nos puede brindar la sabiduría suficiente como para saber cómo manejar todas las situaciones, desde los pequeños problemas hasta las grandes crisis.

Unidos al Cónyuge. Esto no significa estar juntos físicamente todo el tiempo. Lo que tienen que tener unidos son sus corazones.

¿Qué sucede cuando dejamos a nuestros padres y a las personas, los problemas y los lugares del pasado y nos unimos al sagrado pacto matrimonial, a los principios divinos y a nuestro cónyuge? La respuesta es: unidad. Pasamos a ser una sola carne.

Para poder gozar de  ser uno en el matrimonio, debemos hacer todo lo posible por unirnos  a nuestro cónyuge en el aspecto físico, espiritual y emocional. A medida que avancemos en el principio divino de “dejar” y “unir” cumpliremos la promesa de ser uno.

¡Cotemos el cordón umbilical! ¡Seamos Esposas A Color!

Por: Orquídea Abreu

Categorías: Esposa A Color | Etiquetas: , | 7 comentarios

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7 pensamientos en “SEGUNDO MANDAMIENTO DEL MATRIMONIO: CORTARÁS EL CORDÓN UMBILICAL

  1. Anónimo

    muchas gracias por este resumen tan especial han sido de gran bendicion. para mi y muchos !! Dios les siga usando poderosamente.

  2. Lilia Martínez Robert

    Por favorles pido me envien mas informacion sobre este tema, ya que estoy dando un taller sobre esto. Gracias

  3. Karina

    tu articulo es el mismo que el de este señor, solo que acomodado diferente…. claro esta, que este señor lo escribió primero http://ernestorosas.wordpress.com/2011/09/28/cortando-el-cordon/

    • Lo que pasa es que ese escrito es sacado del libro los 10 mandamientos del matrimonio. En muchas o cosas o en todo tenemos que coincidir. Bendiciones, amiga.

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