¿DEBO DARLE TODO A MIS HIJOS?

Al darles a tus hijos o nietos todo lo que puedan llegar a querer, y al protegerlos de la cruda realidad del mundo, ¿estás haciendo más daño que bien? De acuerdo con Richard Watts, autor del libro “Fábulas de la fortuna: ¿Qué los ricos tienen que usted no?”, aunque tengas las mejores intenciones, la respuesta correcta es ‘sí’. El también fundador y presidente de la Family Business Office, nos comparte de viva voz sus reflexiones sobre esa necesidad que tienen los padres y abuelos de darles más y más a sus niños, y nos explica por qué no ponernos límites a la hora de consentirlos puede ser contraproducente.

¿Qué tanto es demasiado para darles a tus hijos? Considera esto: Por todo lo que le das a tu hijo, le estás arrebatando algo. Esto aplica al comprarle a tu adolescente un auto nuevo, darles para el depósito o pago inicial de su casa, o dejarles una cuenta bancaria millonaria cuando mueras. El padre típico, de cualquier nivel económico, se cree la ficción de que es su responsabilidad evitar que sus hijos batallen en esta vida. La mayoría de los padres sueña con que sus hijos tengan mejor vida que la que ellos tuvieron. En las generaciones recientes, “una vida mejor” se ha definido como una estabilidad financiera. Pero muchas veces al ayudarlos, un padre oxida el carácter, integridad, ética de trabajo y habilidades de socialización que sus hijos necesitan para convertirse en adultos responsables.

Un padre y una madre responsable hace un esfuerzo para contemplar, discutir, y si es posible, determinar qué lecciones de vida se perderán si se les da apoyo financiero o un regalo. Tu adolescente obtiene una multa por manejar intoxicado. ¿Corres a tu cuenta de ahorros y le prestas para sacarlo de la cárcel, contratas al mejor abogado, y luego comienzas a escuchar y creer la racionalización del abogado de cómo su peso corporal y la falta de alimento deberían excusar a las cinco cervezas que tu hijo (a) tomó antes de ponerse detrás del volante? Tal vez deberías dejarlo en la cárcel durante la noche o permitirle ser representado por un abogado público. “¿Qué?”, dirás. “¿Mi niño? Es un estudiante destacado y un súper atleta”. ¿Y qué? También fue irresponsable y un peligro físico para otras personas inocentes en la carretera. Si tu adolescente hubiera lastimado a alguien en un accidente estaría de camino a prisión.

No te equivoques; el desarrollo de un chico consentido que siente que merece todo es completamente culpa de los padres. Tratando de proteger a los hijos, los padres pueden crear una desconexión entre el mundo “seguro” o “ideal” en el que sus hijos viven y el mundo real. Los chicos no tienen su propia manera de las advertencias, no saben que están dando por hecho los privilegios. Les enseñamos que tienen derecho a tener todo lo que quieran. Porque no tienen que hacer nada para ganarse lo que se les da; comprarles un auto nuevo, por ejemplo, es como comprarles una bicicleta nueva. El valor se pierde. Falta una “riqueza” en sus vidas.

Cuando a Miguel Angel se le preguntó cómo había visualizado su obra maestra el David teniendo en frente un trozo gigante de mármol, respondió, “David estuvo dentro de la roca todo el tiempo. Mi único trabajo fue remover las partes de roca innecesarias que tenía alrededor para que pudiera escapar”. Muchos padres le temen al dolor que pueda surgir cuando remuevan la roca alrededor de sus hijos, así que nunca les permiten escapar y convertirse en “obras de arte” como adultos.

La mayoría de nosotros experimenta una vida llena tanto de eventos complicados (compresiones) como de éxitos (expansiones). Los tiempos difíciles normalmente duran un rato, y luego, cuando se alejan, podemos seguir adelante. La compresión puede ser causada tanto por influencias internas como externas. Internamente, batallamos con nuestros propios egos, ambiciones, nuestro sentido de valor personal, nuestra posición social, la imagen que tenemos de nosotros mismos, el cómo pensamos que nos perciben otros, nuestras metas de salud, nuestras adicciones, nuestras fallas y nuestros sentimientos de ser financieramente exitosos y buenos proveedores. Externamente obtenemos una promoción en el trabajo, nos dan un aumento, la economía está saludable, las tasas de interés están bajas y nuestros vecinos son buenos con nosotros. En el lado opuesto, nos despiden, perdemos la casa por una hipoteca, perdemos a algún padre, la esposa o un hijo, nos dan una multa, o descubrimos que nuestro auto ya no quiere andar. Así es el andar por esta vida.

Si crees que puedes evitar estos ritmos a cualquier nivel de ingresos, no estás siendo realista. Esto les pasa a todos. Mucha gente cree que el dinero libera de estos síntomas de la existencia diaria. Una cosa es innegable: existe una correlación directa entre que la gente se siente mejor cuando la compresión termina y comienza la expansión. La carga se libera temporalmente, y por un tiempo nuestra vida nos permite ver esperanza y sentimos alegría.

Extrañamente, la mayoría de los padres podrían ser condenados por tratar de hacer la vida de sus hijos más sencilla y ser menos exigentes que lo que han sido con la suya. Esa ética de crianza son errores no intencionales o bien, pura pereza. No hay nada mejor para los niños que impactarse y quemarse como resultado de sus propios errores de juicio, y las oportunidades de experimentar las consecuencias de sus elecciones. Puedes decirle diez veces a un niño que no ponga su mano sobre una estufa caliente, sin tener éxito. Sólo bastará dejarlo insistir para que aprenda la lección.

Así que al menos pasa algo de tiempo mirando el lado malo de brindar tu apoyo financiero. Antes de que “retires el dolor” de la lucha de tu hijo y su mala fortuna, considera qué beneficio podrían recibir de tu voluntad de escuchar, amar, discutir y consolar, en lugar de meter la mano a tu cartera. Es irónico cómo deseamos ayudar a nuestros hijos a evitar mismo esfuerzo y trabajo que a nosotros nos da tanta satisfacción. Hemos sobrevivido y también lo harán ellos, claro, si los dejamos. ¡Pon límites a lo que das a tus hijos! ¡Se una Madre A Color!

Por: Sonia Ramírez

Categorías: Finanzas A Color, Madre A Color | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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